Una de las bandas de punk más importantes vuelve a la Argentina, Bad Religion, este año en el marco de su gira internacional.
El conjunto se presentará el 22 de abril en el Microestadio Malvinas Argentinas.
Las entradas ya están a la venta en la web de Livepass en este enlace.
La evolución de un pensamiento punk: Ciencia, dogma y sociedad
Greg Graffin, frontman del conjunto, explica: "Me interesó la figura de alguien que, en la Inglaterra victoriana, logró derribar siglos y milenios de dogmas y pensamiento dogmático. Me pareció un tipo de revolución mucho más atractiva". Esta perspectiva nació en su infancia: "Mis padres eran profesores y nos enseñaban a ser buenos observadores cínicos de la sociedad. Querían que dejáramos de ver esos dibujitos animados y viéramos algo satírico, algo que pudiera enseñarte algo, algo que fuera crítico con la sociedad".
Respecto a su identidad y desarrollo, señala: "Como chico, uno no se propone crear un estilo de vida único. Simplemente te vas adaptando a las condiciones. En ciertas etapas del desarrollo personal, uno entra en contacto con algo que genera un impacto profundo y duradero en la forma de pensar". Sobre el contenido de su obra, aclara: "Identifiqué corrientes de conciencia que podían resonar. No creo que haya sido porque estuviera tratando de construir una filosofía; era demasiado joven para eso. Escribí eso siendo un adolescente y lo sigo usando hoy. Evidentemente, tenía solidez cuando lo escribí".
Su visión sobre la religión y la ideología es tajante: "La religión, en el sentido más amplio, es todo lo que siempre señalamos con la banda. Especialmente sus elementos dogmáticos. Y hoy el dogma está igual de presente. El dogma secular también es 'mala religión'. Las divisiones siempre estuvieron ahí: es la ideología frente a la indagación libre y abierta". Ante la coyuntura política, añade: "En aquel entonces no estaba dispuesto a entrar en discusiones políticas porque no veía que eso fuera a dar ningún fruto. Por eso tomé una dirección diferente. Lo único que me decepciona es que todos los medios de comunicación del país saltan de alegría porque pueden hablar de [ciertos políticos] literalmente todos los días".
Sobre el análisis histórico y el periodismo, Graffin sostiene: "Si ignoramos la historia, podemos decir cualquier cosa sobre la época actual y la situación presente. Pero ya hubo tiempos peligrosos en el pasado. Hay una necesidad de insistirle al público lector que estos son tiempos sin precedentes. En un sentido es una obviedad: nunca pasaron antes. Pero no sé si es tan interesante explorar los peligros del clima político actual; eso se lo dejo a los politólogos".
En cuanto a la creación artística y la ciencia, afirma: "No creo que enfocarse en los titulares de las noticias haya servido alguna vez para escribir grandes canciones. Lo que uno busca es el objetivo de la buena escritura: encontrar los universales. Incluso cuando enseñás ciencia, buscás verdades universales para intentar transmitir. Llamar 'crisis' a la situación ambiental actual no es una verdad universal. Eso es doctrina, y es algo de lo que intentamos alejarnos para que la gente llegue a su propia conclusión".
Finalmente, sobre la educación y su futuro, concluye: "Todo estudiante que se gradúa debería tener ciertos conocimientos fundamentales de ciencia básica. Disfruto mucho que los alumnos vengan con sus propios sesgos, pero completamente abiertos a los principios fundamentales de la evolución. Si uno ve esto como una oportunidad, no se pregunta cuánto va a durar. Simplemente está agradecido por la oportunidad".
