Elena Rose, reconocida por componer canciones junto a Bad Bunny, Selena Gomez, Shakira, Alejandro Sanz y más, de adentra en su etapa solista y llegará al país por primera vez con show propio.
La venezolana se presentará el 7 de mayo en el C Art Media.
Las entradas se pondrán a la venta hoy a las 13 horas en la web de Enigma Tickets en este enlace.
Elena Rose —nombre artístico de Andrea Elena Mangiamarchi (1995)— construyó una carrera poco habitual dentro del pop latino: primero se consolidó como compositora para otros y recién en 2020 decidió dar el salto como solista. Antes de publicar su propio material, ya firmaba canciones para Bad Bunny, Selena Gomez, Shakira, Jennifer López, Alejandro Sanz, Becky G, Emilia y Tini, entre muchos otros. En 2025 presentó su álbum debut, Bendito Verano, y acumuló 14 nominaciones a los premios de la Academia Latina de la Grabación.
En sus entrevistas, Rose habló mucho menos de estrategia y mucho más de espiritualidad, proceso creativo, industria, tecnología y bienestar personal. Su forma de explicar cómo entiende la música dejó una línea muy clara.
Sobre la espiritualidad en la composición, afirmó: “Dios a veces hace las cosas así, ¿sabes? Si tú buscas una canción que yo he escrito, Dios siempre está, de alguna u otra manera. Me encanta ver que hoy en día sea un tema de conversación más abierto. Cuando yo estaba en un estudio hace siete años y mencionaba a Dios, casi que tenía que negociar para que pudiéramos decirlo”.
También explicó cómo traslada esa dimensión a los shows en vivo: “Yo me monto en esa tarima y entrego todo lo que yo tengo para dar. Inclusive antes de que llegue la gente, me gusta preparar el espacio, me gusta invitar a Dios. Yo oro mucho en la tarima antes de que llegue todo el mundo. Me gusta blindar el espacio donde vamos a trabajar. Yo reconozco que quiero estar del lado del amor de Dios. A mí eso me llena y para mí su amor es incondicional y todos podemos tener un pedacito de él”.
Esa presencia aparece de manera natural en su discurso cotidiano: “Si tú hablas conmigo, en algún momento va a salir Dios en la conversación, porque es mi compositor favorito, es mi creativo favorito, es mi músico favorito, es mi amigo. Siento que soy mensajera de un mensaje de amor muy bonito. Qué chévere que Dios esté de moda. El Dios del que hablo es amor puro, una fuerza creadora que no juzga”.
Al referirse a la industria musical actual, señaló un cambio profundo en el escenario global: “La industria ya cambió hace años. Llevamos tiempo sonando en todos lados. Todo el mundo quiere hablar español o enamorarse de una latina. Respeto mucho el arte en sí, y me gusta, así como cuando voy a un museo, mirarlo, realmente tomarme mi tiempo para mirarlo y respetar lo que nació de ese artista. Estamos en un momento de la música donde los artistas están pudiendo hacer ese tipo de cosas”.
También reconoció la dificultad de dimensionar su propio recorrido: “No siempre tengo la oportunidad de mirarme en el espejo y decir: ‘Estoy cumpliendo mi sueño. Mira cómo eso está pasando’. A veces estás como en shock y pasando de una tarea a la otra. Mi carrera se construyó rodeándome de personas que sean grandes maestros, diciendo mucho que sí, pero sin perderte a ti mismo. Creo que tuve la oportunidad de dejarme ir muchas veces y no lo hice. Y al mismo tiempo tuve personas alrededor que creyeron en mí cuando yo no lo hacía”.
En relación con el bienestar personal y el vínculo con la música, explicó: “Cuando hago música, cuando canto, lo hago con tanto amor, lo hago con todo mi ser. Es lo que me hace más feliz en la vida. Reconozco el poder de la palabra, lo que puede generar la música en el corazón de una persona porque la música me cambió la vida. Me gusta mucho buscar herramientas que me ayuden a estar lo más centrada posible, que me permitan seguir aprendiendo de mí, de la vida, seguir encontrando momentos a través de cosas que me hagan sentirme feliz y plena”.
Y agregó: “Mi intercambio con la música es muy energético y doy mucho de mí. Me gusta siempre también conectarme con esta fuente de energía que me recarga y que me permite seguir siendo un canal limpio donde pueda pasar las ideas que Dios quiere que yo transmita. Básicamente es para ser la mejor versión de mí misma para el mundo y para mí”.
Por último, definió el concepto que hoy guía su mensaje artístico: “El guerrero de la luz es una persona que ha vivido mucho, que ha sido ser humano, que ha pasado sus batallas o que las está pasando todavía, pero que elige el amor sobre todas las cosas. Es un soldado de amor. En este momento de mi carrera estoy construyendo lo que estoy diciendo y haciendo la carta de presentación de cuál es mi mensaje. El color blanco se adecúa mucho a él; sin embargo, tiene todos los colores adentro. Por ahora, el blanco es el principio de mostrar todos mis colores”.
