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El FMI aprobó el segundo giro de US$ 1.000 millones para Argentina, pero con duras advertencias sobre reservas, deuda y riesgos

El Directorio calificó el desempeño del programa como "mixto" hasta fines de 2025 y reconoció que la incertidumbre política del año pasado afectó la marcha del acuerdo.

Jueves, 21 de mayo de 2026 a las 19 14

Por Ezequiel Bucetto

Jueves, 21 de mayo de 2026 a las 19:14

El Directorio del Fondo Monetario Internacional aprobó este jueves la segunda revisión del acuerdo con la Argentina y habilitó un desembolso inmediato de US$ 1.000 millones en el marco del programa de Facilidades Extendidas (EFF).

Con este nuevo giro, los desembolsos acumulados alcanzan los US$ 15.800 millones, sobre un total de US$ 20.000 millones aprobado en abril de 2025.

Aún así, el respaldo del organismo llegó acompañado de una serie de advertencias y condiciones que dejan ver las tensiones que todavía atraviesa la economía del país.

El FMI giró US$ 1.000 millones a la Argentina, con duras condiciones y advertencias 

El Fondo reconoció que el país no cumplió con la meta de acumulación de reservas internacionales netas prevista para diciembre de 2025.

En el comunicado oficial señaló que, pese a la implementación de medidas correctivas, el “desempeño fue mixto hasta fines de 2025, con retrasos en el área crítica de reconstrucción de colchones externos”.

La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, atribuyó parte de esas dificultades a la “elevada incertidumbre política” del año pasado, aunque consideró que los cambios de política posteriores permitieron recomponer reservas y recuperar la confianza del mercado.

El organismo fue explícito en su reclamo: “Los directores alentaron a las autoridades a acelerar las compras de reservas”. Subrayó además que será esencial avanzar hacia una mayor flexibilidad cambiaria para “reconstruir decisivamente los colchones externos”.

El Fondo también insistió en la necesidad de que la Argentina recupere el acceso a los mercados internacionales de capitales para “reducir gradualmente la exposición del propio Fondo a la Argentina”.

Actualmente, el país sigue siendo el principal deudor del organismo, con una deuda de US$ 57.000 millones.

El Directorio fue claro: insistió en la necesidad de preservar espacio para el gasto social prioritario y en la importancia de reforzar los marcos regulatorios para evitar vulnerabilidades.

Así, el Fondo no ocultó que los riesgos persisten. En la revisión anual del Artículo IV, el organismo calificó la situación de “riesgos elevados”, tanto en el frente externo como doméstico.

El comunicado oficial fue contundente: reclamó mantener “planes de contingencia” ante eventuales deterioros del escenario internacional y pidió continuar con los “esfuerzos de buena fe” para resolver los reclamos pendientes en jurisdicciones internacionales.

En definitiva, la Argentina recibió el desembolso, pero el organismo dejó en claro que el cheque vino acompañado de una serie de condicionalidades y un mensaje de alerta sobre la fragilidad del programa.

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