El arranque de 2026 volvió a encender señales de alarma en la economía real. Lejos de una recuperación sostenida, el mapa empresario sigue achicándose: en enero cerraron, en promedio, 70 empresas por día.
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El dato surge de cifras oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y refleja una tendencia que se viene consolidando desde hace meses.
Solo en enero, el sistema perdió 1.572 empleadores, profundizando una caída que ya no se detiene.
Cierran 70 empresas por día y crece la crisis productiva en la Argentina
Si se mira en perspectiva, el panorama es todavía más preocupante. En poco más de dos años, desde noviembre de 2023, desaparecieron más de 24 mil unidades productivas. En paralelo, se perdieron casi 300 mil puestos de trabajo.
El impacto no es homogéneo. Las empresas más chicas y las de reciente creación son las que primero quedan en el camino. Muchas no logran sobrevivir a la combinación de costos altos, caída del consumo y falta de financiamiento.
A ese escenario se suma otro dato clave: cada vez nacen menos empresas. El problema ya no es solo cuántas cierran, sino cuántas dejan de abrir. Y ahí aparece una de las señales más claras del enfriamiento económico.
En algunos sectores, la crisis se siente con más fuerza. La industria sigue perdiendo empleo, mientras que otras actividades apenas logran sostenerse. Parte del trabajo nuevo, además, se canaliza a través de esquemas más precarios como el monotributo.
Detrás de estos números también aparece el impacto de las políticas económicas. La paralización de la obra pública, la caída del consumo y la reconfiguración del mercado golpearon de lleno a la estructura productiva.
En ese contexto, muchas empresas optaron por achicarse, cambiar de rubro o directamente bajar la persiana. Otras, incluso, dejaron de producir para pasar a importar y comercializar.
El resultado es un entramado productivo más débil, con menos empresas y menos empleo formal. Y con una dinámica que, por ahora, no muestra señales claras de reversión.