La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a subir varios escalones en las últimas horas.
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El gobierno de Donald Trump ordenó un operativo militar histórico de las fuerzas estadounidenses que no se veía en la región desde hace dos décadas, en medio de una negociación nuclear que avanza con plazos ajustados.
El movimiento incluyó más de 160 vuelos de aviones de transporte militar hacia bases estratégicas en Arabia Saudita, Qatar y Yibuti.
A eso se suma la presencia de dos grupos de portaaviones, el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford, junto a destructores y un submarino con capacidad nuclear.
Trump endurece su postura: 160 vuelos militares y dos portaaviones frente a Irán
En tierra, también se reforzó la aviación de combate. En Jordania se concentraron escuadrones de F-15E y F-35A, además de aviones A-10.
En Emiratos Árabes Unidos operan F-16, mientras que aeronaves de inteligencia monitorean movimientos y posibles desarrollos nucleares.
El mensaje político está más que claro. Trump fijó un plazo de entre 10 y 15 días para cerrar un acuerdo que imponga límites estrictos al programa de misiles iraní. Desde Washington advirtieron que, si no hay avances, habrá consecuencias.
La respuesta iraní
Desde Teherán, la reacción no tardó en llegar. Durante ejercicios militares en el Estrecho de Ormuz, la Guardia Revolucionaria probó el sistema misilístico Sayyad-3G, un proyectil de defensa aérea de largo alcance capaz de interceptar cazas y misiles de crucero.
El Estrecho de Ormuz volvió así al centro del escenario geopolítico, en un contexto donde cualquier incidente podría tener impacto inmediato en los mercados energéticos internacionales.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, anticipó que presentará un borrador de acuerdo en los próximos días.
De todas formas, la diplomacia avanza bajo presión, ya que fuentes de inteligencia estadounidenses confirmaron que existen planes militares listos para ejecutarse si fracasa la vía negociadora.
El antecedente más cercano fue el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes en junio pasado, en medio del conflicto entre Irán e Israel, un episodio que dejó en claro la disposición de Washington a intervenir de forma directa.
Donald Trump desafía a la Corte Suprema de Estados Unidos: tras el fallo en su contra, anunció que subirá del 10% al 15% los aranceles globales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desestimó el reciente fallo de la Corte Suprema de su país y anunció que subirá del 10% al 15% los aranceles a productos importados fijados el viernes.
Su acción es en respuesta al fallo de la Corte Suprema del país que le había ordenado anular la mayoría de las tarifas globales. En su descargo, el mandatario señaló que es el "nivel máximo permitido y legalmente validado" y anticipó que buscará alternativas legales para sostener los gravámenes, lo que mantiene en vilo al sector privado.
"Como presidente de los Estados Unidos de América, aumentaré, con efecto inmediato, los aranceles globales del 10% anunciados el día anterior hasta el nivel totalmente autorizado del 15%", publicó el republicano este sábado en un mensaje por Truth Social, donde calificó el fallo de los jueces como "ridículo" y "extraordinariamente antiestadounidense".
El argumento utilizado por Trump para la suba es la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite incrementar hasta un 15% los aranceles a las importaciones por un plazo máximo de 150 días. En este marco, aseguró que la Casa Blanca ya trabaja para, en los próximos meses, determinar y emitir los nuevos aranceles "legalmente permisibles".
Asimismo, confirmó que la mayoría de los acuerdos comerciales negociados por Estados Unidos con otros países seguirán vigentes pese al fallo judicial.