El debate por la pena de muerte volvió a quedar en el centro de la escena en Estados Unidos, pero esta vez con un contraste fuerte entre lo político y lo religioso.
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Mientras el gobierno de Donald Trump avanza con medidas para endurecer las ejecuciones, desde el Vaticano llegó un mensaje en sentido completamente opuesto.
En las últimas horas, la administración norteamericana impulsó cambios para acelerar los procesos y ampliar los métodos de ejecución, incluso con la posibilidad de volver a prácticas como el pelotón de fusilamiento.
La decisión generó polémica y volvió a poner sobre la mesa un tema que divide hace años a la sociedad estadounidense.
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El Papa cuestionó la pena de muerte en pleno giro de Trump: “Es inadmisible”
En ese contexto, el papa León XIV fijó una postura contundente contra la pena capital: “La Iglesia enseña que la pena de muerte es inadmisible porque constituye un ataque a la inviolabilidad y a la dignidad de la persona”, afirmó en un mensaje grabado.
Y agregó: “Solo cuando una sociedad protege la santidad de la vida humana florecerá y prosperará”.
El pontífice también dejó una definición más amplia sobre el tema: “La dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de cometidos los crímenes más graves”.
En esa línea, expresó su respaldo a quienes impulsan la abolición: “Ofrezco mi apoyo a quienes abogan por la abolición de la pena de muerte en los Estados Unidos de América y en todo el mundo”.
El avance en EE.UU.
Del otro lado, el gobierno de Donald Trump busca acelerar los tiempos judiciales y reforzar el uso de la pena capital a nivel federal.
Entre las medidas que se analizan aparece la ampliación de los métodos de ejecución, incluyendo la inyección letal con nuevos protocolos y el regreso del pelotón de fusilamiento, una práctica que no se utilizaba de forma extendida desde hace décadas.
Además, la iniciativa apunta a reducir los plazos entre la condena y la ejecución, con la idea de acortar los procesos judiciales y limitar las instancias de revisión.