Algunos rumores que surgieron esta semana permitieron tener mayores certezas sobre el perfil del principal partido opositor, Juntos por el Cambio. Si bien hace ya tiempo se ven dos caras de la misma moneda, donde se distingue el "ala dura", encabezada por aquellos que exponen en Twitter su odio hacia el gobierno, y el "ala dialoguista" que encarna una oposición con los mismos pensamientos pero distintas formas, las suposiciones -que muchas veces salieron de sus propios protagonistas- dejaron expuestos algunos rasgos indisimulables del espacio.

El gobierno de Cambiemos estuvo caracterizado por el ajuste. No hay un solo indicador económico que haya mejorado respecto de los períodos anteriores. La suba de la inflación, devaluaciones, el aumento de la pobreza y del desempleo son el ejemplo. El mismo ex presidente, Mauricio Macri, es quien asume que la reforma previsional -donde se ajustaron las jubilaciones- fue un quiebre en su gestión.

Sin embargo, a Macri también le quedó pendiente llevar adelante una de sus ideas de gobierno: la suspensión de las PASO. A un gobierno de ajuste, por supuesto, todo aquello que represente un gasto -como organizar elecciones para la selección de candidatos- le parecía innecesario. Ahora el ex presidente parece haberse arrepentido respecto de lo que despotricó durante años. Él mismo es quien pone a las primarias de 2019 como "el fin de su gobierno económico", porque, claro, siempre es más fácil querer eliminar elecciones primarias cuando sos oficialismo; desde la oposición y con tu liderazgo en disputa es perjudicial. 

El Frente de Todos no tenía ni tiene en agenda, pese a que la conducción de Alberto Fernández y Cristina Kirchner es bien marcada, la suspensión de las elecciones primarias. Ni siquiera a sabiendas de que es algo que favorece a Juntos por el Cambio, ya que de lo contrario es casi imposible evitar que las elecciones legislativas separen al "ala dura" del "ala dialoguista", lo que obviamente favorecería al oficialismo. 

Hay una idea de los gobernadores de suspender en sus provincias las internas y la posibilidad ahora es nítida por un factor que Juntos por el Cambio parece nunca haber entendido en todos estos meses: la pandemia. La crisis económica que dejó como saldo la administración de Cambiemos se sumó a la derrumbe mundial que causó el coronavirus. A estas horas, el gasto para una elección primaria legislativa que podría ser usado para la urgente y necesaria recuperación económica, sí parece un mal destino del dinero.

Lo razonable de esa propuesta que le llegó al gobierno de parte de los gobernadores no se condice con lo que piensa el principal partido opositor, que parece haber olvidado sus latiguillos preferidos: "costos", "gasto", "déficit fiscal".

Las elecciones no son la única contradicción en el mundo de Juntos por el Cambio. Esta semana la Corte Suprema de Justicia de la Nación decidió que los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi vuelvan a sus cargos anteriores luego de un nuevo concurso por sus lugares. Sus militantes -que se hacen llamar "los guardianes de la república" y habían celebrado en las calles el per saltum que aceptó el máximo tribunal judicial- se mostraron descontentos por el fallo y saldrán a las calles a criticar al gobierno por esta decisión. Falta alguna lectura sobre el término "república", evidentemente. Los miembros de la Corte pasaron de héroes a villanos -a excepción de Carlos Rosenkrantz- en pocas semanas y el culpable, como siempre, es el kirchnerismo.

Ahora también se ha puesto en agenda, después de muchos meses de estar relegado, el tema del Procurador General de la Nación. El presidente postuló -y sostiene- a Daniel Rafecas como su candidato. Una persona que había sido impugnada por Juntos por el Cambio por su rol en el caso Nisman y que ahora parece estar en revisión por frases de Elisa Carrió, quien dijo que "hay que darle los votos para que no ingrese alguien de Cristina". Fábulas que solo resquebrajan las internas y que no se condicen con lo que piensa el gobierno. Hay un deterioro político de la oposición que hace que quieran sacar del Congreso hasta sus propios proyectos.

Hoy hay una nueva marcha opositora y las contradicciones serán evidentes. ¿La Corte Suprema es buena o mala? ¿Hay que respetar sus decisiones o no? ¿Estarán en las calles "guardianes de la república? ¿Las PASO son o no son un gasto? ¿El procurador debe ser Rafecas o Rafecas es un juez deplorable? Todas preguntas para las que habrá varias respuestas. Incluso en el tema sanitario hay contradicciones: un gobierno que dejó vencer vacunas y que degradó el ministerio de Salud a secretaría ahora se queja de que el oficialismo invierta en diversas vacunas para terminar con la pandemia por su margen de error. Ya lo dijo Emilio Monzó mucho antes que quien redacta esta columna: es importante armar planes de gobierno y no de oposición, porque de lo contrario los resultados son gestiones paupérrimas como la que tuvo lugar desde 2015 hasta 2019.