El gobierno de Javier Milei ya tiene nuevo titular para la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA).
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Se trata del general de brigada Pablo Plaza, designado por el ministro de Defensa, Carlos Presti, en reemplazo de Sergio Maldonado, quien renunció la semana pasada en medio de una crisis financiera y operativa que dejó a miles de afiliados sin respuestas.
Plaza es un militar en actividad, perteneciente al Arma de Caballería, y fue promovido a su grado actual en diciembre de 2023.
Hasta ahora se desempeñaba como Director General de Salud del Ejército Argentino, un cargo desde el cual supervisaba la infraestructura sanitaria y el bienestar del personal de la fuerza.
Nuevo jefe para la OSFA: Pablo Plaza deberá resolver la deuda que dejó Maldonado
El nombramiento no es un dato menor. Plaza llega con un perfil técnico-operativo, pero también con una mochila enorme: la OSFA arrastra una deuda que, según datos oficiales, supera los 248.000 millones de pesos.
El pasivo incluye reintegros impagos, deudas con prestadores y gastos de funcionamiento que no se pudieron cubrir durante la gestión anterior.
El propio Ministerio de Defensa reconoció que el objetivo es “consolidar la estructura institucional y optimizar las prestaciones de salud para la familia militar en todo el país”.
Un discurso que ya había sonado cuando asumió Maldonado, y que no impidió que la situación se agravara.
Plaza no es un improvisado en la administración de recursos. Antes de liderar la Dirección de Salud, ocupó la Subdirección General de la misma área.
También tuvo un paso por la Dirección de Remonta y Veterinaria, un organismo clave para las capacidades logísticas del Ejército.
Pero el salto a la OSFA es de otra magnitud: no se trata de caballos ni de instalaciones castrenses, sino de la salud de miles de veteranos, retirados y sus familias, que hoy enfrentan demoras en reintegros y falta de cobertura.
El currículum de Plaza tiene un dato curioso: fue responsable técnico de la disciplina de Prueba Completa en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Una anécdota que, si bien habla de su capacidad organizativa, poco tiene que ver con la gestión de una obra social quebrada.
El gobierno libertario apuesta por un militar de carrera para poner orden en la OSFA. La pregunta es si su perfil técnico alcanzará para destrabar los reclamos de los afiliados, pagar la deuda acumulada y garantizar la cobertura sanitaria.