SanCor, una de las cooperativas lácteas más importantes del país, fue declarada en quiebra este miércoles por parte de la justicia de Santa Fe. La cooperativa, que atravesaba una crisis prolongada desde hace más de dos décadas, finalmente no logró revertir su situación financiera.
La decisión tomada por el juez Marcelo Gelcich -a cargo del Juzgado en lo Civil y Comercial de la 4ta. Nominación de los Tribunales de Rafaela- marca el cierre de casi un siglo de trayectoria para la firma, que la semana pasada había solicitado su propia quiebra ante un pasivo superior a los 120 millones de dólares y con sueldos adeudados a sus trabajadores que acumulaban varios meses.
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La medida se da en un contexto de crisis económica y contempla la continuidad transitoria de algunas plantas, especialmente aquellas con contratos vigentes, hasta que se defina la venta de activos. En los demás casos, se ordenó preservar los activos para evitar su deterioro. La definición sobre qué plantas continuarán en funcionamiento deberá ser informada en un plazo de cinco días por la sindicatura y la coadministración, junto con un análisis técnico de cada unidad productiva.
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Los fundamentos de la justicia para decretar la quiebra de SanCor
En su fallo, el juez Gelcich explicó que ese reconocimiento de la firma implica directamente el fracaso del proceso preventivo y habilita la declaración de quiebra. En ese sentido señaló que la situación encuadra en una “quiebra indirecta por frustración anticipada y expresamente reconocida del trámite preventivo”.
El expediente, que tramita en el Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación, refleja un deterioro profundo de la empresa: cesación de pagos, insolvencia generalizada y una estructura que ya no logra sostenerse. A esto se suman ocho meses de sueldos impagos, deudas por aguinaldos y denuncias sindicales por presuntas irregularidades en la liquidación de haberes.
Según el expediente, el pasivo postconcursal crecía a un ritmo cercano a 3 mil millones de pesos por mes, mientras que la actividad no generaba ingresos suficientes para cubrir los costos.
En ese marco, remarcó que la situación no es transitoria. “La empresa no resulta económicamente viable en el mediano plazo, configurándose un cuadro de insolvencia no susceptible de reversión”, sentenció.
En rigor, al momento de la quiebra, la cooperativa acumulaba más de 12.788 millones de pesos en salarios adeudados, más de 6.349 millones de pesos de deuda impositiva y previsional, y más de 13.313 millones de pesos de deuda comercial, entre otros rubros. A eso se sumó el pasivo del concurso con deudas por más de 86 millones de dólares.
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¿SanCor seguirá operando pese a la quiebra?
Pese a la quiebra, el juez dispuso que la empresa siga operando de manera transitoria. La continuidad se va a limitar a las plantas que hoy están en funcionamiento. Según el fallo, mantener la operación tiene sentido por el impacto que tendría un corte total. Allí se señala que la interrupción “causaría un perjuicio a los 914 trabajadores en relación de dependencia, a los acreedores laborales con créditos prontopagables pendientes de cancelación, a proveedores y a los acreedores en general”.
El expediente planteó que la salida va a ser la venta de la empresa o de sus partes. Para eso se analizará la enajenación de las unidades productivas, ya sea juntas o por separado, mediante un proceso de licitación. “La venta de las unidades productivas que componen la empresa fallida, y sus restantes activos, por separado o en conjunto/s”, detalló.
Según fuentes al tanto del proceso, ya hay interesados en comprar activos de la empresa e invertir para poner en marcha las plantas. Señalaron que, si la Justicia avanza rápido, hay chances de reactivar las unidades productivas, algo que consideran clave en este momento.