El caso conmocionó al mundo entero, Stephen O’Loughlin, de 49 años fue encontrado muerto en su departamento de la calle Scott Street al 3800, junto al cadáver de su hijo de tan sólo 9 años, en el estado de San Francisco

Investigaciones posteriores, revelaron que el hombre actuó por su postura anti vacunas. Ya que habría matado a su hijo y luego a sí mismo la semana pasada, en medio de una batalla legal por la custodia del niño, y discusiones con su ex esposa sobre las vacunas y la atención médica. 

Según informó el diario San Francisco Chronicle, el hombre había dado su consentimiento para vacunar a su hijo para el miércoles de la semana pasada y los hechos ocurrieron el martes. Anteriormente también se había programado el juicio por la tenencia del chico para marzo de este año. 

 

Lesley Hu, ex esposa de O’Loughlin y madre de Pierce, había descrito que su ex pareja y padre de su hijo se había unido a un “grupo de autoayuda de la nueva era” en 2012 y bajo esa especie de secta, se había convencido de que el gobierno buscaría usar el control mental en los estadounidenses.

Lorie Nachlis, la abogada de Lesley afirmó que O’Loughlin sufría de una enfermedad mental de años atrás de la que no se trató, lo que lo volvía paranoico con las vacunas y muy obsesionado con la salud de su hijo.

O’Loughlin se había negado a permitir que Pierce fuera vacunado desde una edad temprana, alegando que Pierce estaba lesionado por la vacuna y había sufrido efectos secundarios graves

"Este no se trata sólo de un padre ‘anti vacunas’ que busca evitar que su hijo sea vacunado. Para el niño promedio, la relación riesgo-beneficio de las vacunas está a favor de las vacunas. Sin embargo, para un determinado subconjunto de la sociedad, ese no es el caso. Pierce es una de esas personas”, argumentaron en su defensa los abogados de O’Loughlin en una presentación de principios de enero.