River regresará a su estadio después del revés sufrido el 7 de febrero y lo hará en un contexto de crisis deportiva. A las derrotas frente a Argentinos Juniors y Vélez se sumó un clima interno que desembocó en la decisión de Gallardo de dejar el cargo. El entrenador más ganador de la historia del club dirigirá su último encuentro ante Banfield, en una noche que combinará reconocimiento y exigencia.
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Un plantel bajo la lupa
En los últimos partidos como local, los hinchas apuntaron directamente contra los futbolistas con cánticos y silbidos. El reclamo reapareció tras la derrota ante Tigre, cuando el equipo se retiró en medio de insultos. Aunque la figura del técnico contuvo parte del malestar, la responsabilidad se trasladó al plantel, que ahora deberá responder dentro del campo.
El equipo marcha 11° en la Zona B con siete puntos y ocupa el puesto 23 en la tabla anual, números que obligan a sumar con urgencia. Si River no muestra una mejora ante un rival que todavía no sumó como visitante en el torneo, los reproches volverán a sentirse en el estadio.
La dirigencia confirmó que Marcelo Escudero asumirá de manera interina tras la salida de Gallardo. Una victoria permitirá iniciar una nueva etapa con mayor estabilidad y aliviar un escenario que se volvió cada vez más exigente para jugadores y cuerpo técnico.