El Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmó este viernes un dato que enciende alarmas rojas en el sector bancario: la irregularidad en los créditos destinados a las familias alcanzó un nuevo récord en marzo de 2026. Según el último Informe sobre Bancos, el ratio de morosidad saltó al 11,5%, una cifra que no se registraba desde hace más de dos décadas.
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El deterioro es vertiginoso si se tiene en cuenta que, en octubre de 2024, el porcentaje de incumplimiento era de apenas el 2,5%, lo que refleja el impacto directo del actual programa económico sobre el bolsillo de los hogares.
El fenómeno es particularmente crítico en dos líneas específicas: los préstamos personales, donde la mora ascendió al 14,2%, y las tarjetas de crédito, con un 11,7%. Este escenario de alta morosidad explica por qué las tasas de interés para el financiamiento al consumo se mantienen en niveles reales muy elevados, promediando un 67% nominal anual frente a una inflación esperada significativamente menor.
Mientras tanto, en las empresas la irregularidad es más acotada (3,1%), aunque sectores como la construcción y el comercio ya muestran indicadores por encima del promedio, evidenciando que la cadena de pagos empieza a resentirse de manera generalizada.
Los tres pilares del default familiar: Salarios, tarifas y desempleo
Desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro) desestimaron las versiones que atribuyen el fenómeno a una "falta de educación financiera". Por el contrario, el informe de la entidad bonaerense sostiene que la mora es una consecuencia macroeconómica derivada de la caída de los salarios reales y el aumento de los costos fijos.
El ingreso disponible de los trabajadores se vio licuado por un ajuste tarifario que, en los últimos dos años, redujo el poder de compra entre un 11% y un 13%, dejando a las familias sin margen de maniobra para afrontar deudas contraídas bajo expectativas de mejora que no se cumplieron.
A este cuadro se suma el incremento del desempleo, que actúa como el tiro de gracia para la integridad de las carteras crediticias. Existe una correlación directa entre las provincias con mayor pérdida de puestos de trabajo —como Santa Cruz, Tierra del Fuego y Formosa— y el salto en la irregularidad de los préstamos.
En el segundo semestre de 2025, la dificultad para refinanciar deudas se agravó tras la suba de tasas vinculada al desarme de las Letras de Liquidez Fiscal (Lefis) y la incertidumbre previa a las elecciones legislativas, dejando a 6,3 millones de argentinos en situación de incumplimiento.
La crisis joven: El 40% de los menores de 25 años no puede pagar
El dato más preocupante del informe del BCRA se concentra en el segmento joven. El 40% de los deudores menores de 25 años presenta problemas para repagar sus créditos.
Este grupo etario es el que más ha sufrido el impacto de la desocupación, con un incremento de hasta 3,7 puntos porcentuales en 2025, muy por encima del alza de 0,5 puntos registrada en los mayores de 25 años. La precariedad laboral y la falta de ingresos sostenibles han convertido a los jóvenes en el eslabón más débil del sistema financiero argentino.
A pesar de la gravedad del diagnóstico, la respuesta oficial ha sido tajante. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, si bien reconoció la problemática, descartó cualquier tipo de auxilio estatal o subsidio para los deudores. “No vamos a usar recursos del Estado para solucionar problemas particulares”, sentenció, aunque aseguró que algunos bancos ya están reportando una estabilización en los indicadores de mora en las últimas semanas de mayo.