La situación se registra en un predio ubicado en las inmediaciones de 174 y 529, en el barrio Jazmín, donde frentistas aseguran que desde hace más de dos años ingresan camiones que descargan residuos domiciliarios y otros desechos, sin ningún tipo de control visible.
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Carlos Guerra, vecino de la zona, explicó que las viviendas colindan directamente con la cantera, lo que agrava el problema. “El vuelco de basura es permanente y nadie se hace cargo”, señaló, al tiempo que advirtió que el humo proveniente de la quema de residuos se volvió parte del día a día para quienes viven allí.
Los denunciantes, nucleados en la organización Minga y el Centro de Estudios de Desarrollo y Territorio (CEDyT), sostienen que al menos dos empresas de volquetes utilizan el predio de manera habitual, arrojando basura proveniente de distintos barrios de La Plata.
El conflicto se profundizó el 3 de enero, cuando se produjo un incendio de gran magnitud que estuvo a punto de alcanzar las viviendas cercanas. Desde entonces, según relatan los vecinos, el fuego nunca llegó a apagarse por completo y durante las últimas semanas se registraron nuevos focos, provocados por la quema de residuos recién descargados.
“El humo es permanente y queremos que alguien intervenga. Están convirtiendo nuestro barrio en un basural”, afirmó Guerra, quien remarcó que la situación implica riesgos sanitarios, especialmente para niños y adultos mayores.
Los vecinos cuentan con videos e imágenes que documentan la gravedad del escenario. En uno de los registros se observa un incendio activo a pocos metros de las casas, mientras un grupo de jóvenes intenta impedir que las llamas avancen. En otros materiales se ve una gran acumulación de colchones, bolsas de basura y objetos descartados, lo que confirma el uso del lugar como depósito ilegal de residuos.
La preocupación crece también porque niños del barrio juegan en el predio, lo que genera situaciones de tensión con quienes ingresan a descargar basura. “Ahí juegan los pibes y el conflicto con esta gente va en aumento”, alertó el vecino.
En paralelo, la comunidad del barrio Jazmín sostiene un espacio comunitario que funciona de manera ocasional para brindar la merienda a los chicos y avanza con la creación de una biblioteca barrial. Con comunicados, fotos y videos enviados a la Municipalidad, los vecinos buscan visibilizar el problema y reclaman controles urgentes para frenar una situación que, aseguran, se agrava día a día.
