Mar del Plata atraviesa un escenario social asfixiante que la actual administración parece ignorar de manera sistemática. Los últimos informes sobre el estado del mercado laboral han encendido todas las alarmas en General Pueyrredon, confirmando que la ciudad atraviesa su peor momento de los últimos dos años. En este contexto de retroceso, la figura de Agustín Neme ha quedado en el ojo de la tormenta, señalado por una alarmante falta de iniciativa para frenar la destrucción de puestos de trabajo genuinos.
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Una gestión de "marketing" ante números que duelen
Desde que Neme asumió un rol central en la gestión diaria, el discurso oficial se ha centrado en una supuesta modernización que no se traduce en oportunidades para los vecinos. El desempleo en Mar del Plata no solo se mantiene estancado, sino que los indicadores de subocupación demandante exponen una realidad de precarización que el intendente interino intenta minimizar. Se habla de una ciudad abierta al mundo, pero la tasa de desocupación real nos devuelve a los peores registros desde 2024, evidenciando un modelo agotado.
La crítica a Neme no es caprichosa. Mientras el jefe comunal interino se muestra activo en redes sociales promocionando eventos masivos, las persianas de las pymes locales siguen bajando. No ha habido, en lo que va de su gestión, una sola mesa de diálogo productivo que convoque a los sectores industriales para diseñar un plan de contingencia. Esta gestión prioriza la estética de la costa por sobre la urgencia de los trabajadores que no llegan a fin de mes.
El blindaje en el Concejo: defender lo indefendible
En el Concejo Deliberante, el clima es de absoluta tensión. La oposición ha redoblado sus cuestionamientos hacia Neme por su rol como defensor acérrimo de políticas que han precarizado el mercado local. Se le recrimina al oficialismo —y a Neme como su cara visible— el haber fomentado un modelo de servicios estacionales que condena al marplatense a la inestabilidad permanente.
"Es imposible tapar el sol con la mano: si el empleo registrado cae hace 17 meses, es porque no hay gestión", se escucha en los pasillos legislativos. La negativa de Neme a discutir la falta de inversión en el Parque Industrial y su insistencia en culpar exclusivamente a factores externos por la desocupación local, son vistas como un síntoma de desconexión total. El blindaje legislativo que impone el oficialismo solo sirve para dilatar las soluciones que el mercado laboral exige hoy.
Un modelo que expulsa al talento joven
La problemática del desempleo bajo la órbita del gobierno municipal tiene un capítulo doloroso: la fuga de jóvenes profesionales. Al no existir incentivos reales para la radicación de empresas de tecnología o industria calificada, los jóvenes marplatenses ven cómo sus oportunidades se diluyen. El municipio se ha limitado a ser un mero espectador de la crisis, sin capacidad de generar un polo de atracción que retenga el capital humano de la ciudad.
La inacción tiene consecuencias directas en la calle. No es solo un punto porcentual en una planilla; es el aumento de la demanda en los comedores populares y el deterioro del comercio de cercanía. Si el mercado laboral muestra hoy su peor versión en 24 meses, es porque la gestión de Neme ha preferido el discurso de campaña por sobre la gestión de soluciones estructurales.