El frío ya se siente en Mar del Plata, pero el que amenaza con llegar a las facturas de gas puede ser aún más cruel.
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El gobierno de Javier Milei volvió a poner en la mira el régimen de Zona Fría, el beneficio que desde 2021 alivia el bolsillo de más de 260.000 hogares del Partido de General Pueyrredon durante los duros inviernos de la ciudad.
Los números son contundentes: si la ley 27.637 se deroga, las boletas saltarían entre un 30 y un 50%. Para una familia tipo, eso significa pasar de pagar entre 55.000y55.000y100.000 a montos directamente impagables. Y todo esto mientras crece la ola de frío polar y el resto de los servicios no dejan de aumentar.
Pero detrás del ajuste que impulsa el ministro Luis Caputo –ya facultado para subir un recargo energético del 7,5% al 11,25%– hay un personaje central que brilla por su ausencia: el intendente Guillermo Montenegro.
El gobierno nacional analiza retirar la Zona Fría en Mar del Plata y aumentaría el gas
Contra lo que muchos esperaban, el jefe comunal se refugió en un silencio ensordecedor. Lejos quedaron aquellos discursos vehemente en contra de la quita del subsidio que esgrimió a principios de 2024.
Hoy, su tropa en el Concejo Deliberante (PRO, Coalición Cívica y La Libertad Avanza) ni siquiera levanta la bandera para defender lo que antes consideraba una "necesidad".
En la última sesión, mientras la oposición (Acción Marplatense, Unión por la Patria y el radicalismo) aprobaba proyectos para rechazar el ajuste, el oficialismo local se limitó a abstenerse. Ni una palabra, ni un reclamo, ni una gestión seria en defensa del bolsillo marplatense.
"No puede quedarse al margen cuando está en juego la economía de miles de familias", disparó el concejal Diego García. La concejala Eva Ayala fue más directa al recordarle que "tiene que liderar este reclamo y levantar la voz". Pero la gestión libertaria y la sumisión local parecen haber decidido que la plata de los vecinos no es prioridad.
Mientras Montenegro se esconde, el gobierno nacional avanza con un recorte que barre con un derecho conquistado en base a la realidad climática del sudeste bonaerense. La Zona Fría no es un privilegio: es una herramienta de justicia social que evita que familias enteras tengan que elegir entre comer o calefaccionar sus casas.
Si el ajuste se confirma, la pelota estará en la cancha del Municipio. ¿Montenegro seguirá mirando para otro lado mientras a los marplatenses se les congela el bolsillo? El termómetro social ya está bajo cero.