La reforma de la Ley de Glaciares dio un paso clave en Diputados, pero lejos de calmar las aguas, volvió a encender la polémica.
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El oficialismo logró el dictamen de mayoría en comisiones y dejó todo listo para tratar el proyecto este miércoles en el recinto.
Con 37 firmas, La Libertad Avanza consiguió el respaldo necesario junto al PRO, sectores de la UCR y bloques provinciales.
Ese número no solo le garantiza el quórum, sino también una base sólida para avanzar con la aprobación en general de una iniciativa que ya venía con media sanción del Senado.
El oficialismo consiguió dictamen y va por la ley de Glaciares
Del otro lado, la oposición salió a marcar la cancha. Presentó dictámenes de rechazo y cuestionó tanto el contenido del proyecto como la forma en la que se empujó el debate.
Hubo cruces durante toda la jornada, especialmente por la fuerte presencia de funcionarios y representantes de provincias con intereses mineros.
El eje del conflicto no es nuevo, pero vuelve con fuerza: producción vs ambiente. Mientras el Gobierno plantea la necesidad de “destrabar” inversiones y potenciar el desarrollo en zonas cordilleranas, distintos sectores advierten que la reforma podría debilitar la protección de los glaciares y de las reservas de agua dulce.
En ese contexto, el secretario de Minería, Luis Lucero, defendió el proyecto y relativizó el impacto ambiental. “El agua dulce no es un problema, hay que distribuirla mejor”, sostuvo, en una frase que hizo ruido incluso dentro del propio debate.
Desde la oposición, las críticas fueron más duras. Legisladores advirtieron sobre posibles conflictos de intereses y cuestionaron que se avance con una ley de este calibre sin un consenso más amplio.
Ahora, la discusión se traslada al recinto. El oficialismo apuesta a cerrar rápido el tema y convertir en ley una reforma que promete seguir dando de que hablar, tanto en el Congreso como afuera.