Nahuel Gallo, el gendarme recientemente liberado por el Gobierno venezolano, llegó al país y se reencontró con su esposa, María Alexandra Gómez, y con su hijo Víctor, quienes lo recibieron en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, tras haber permanecido detenido por el gobierno de Nicolás Maduro durante 448 días.
Gallo, de 33 años y vestido con su uniforme de cabo de la fuerza, arribó a Ezeiza a las 4:45 en un avión privado relacionado con la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y usado habitualmente por Claudio "Chiqui" Tapia.
Fue recibido en el Aeropuerto por su esposa María Alexandra Gómez, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, la senadora Patricia Bullrich y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, en medio de un importante operativo de seguridad. El primer abrazo del hombre liberado fue con su hijo Víctor, en el medio de la pista. Luego, llegó el esperado saludo con su pareja.
La llegada del efectivo marcó el fin de varios meses de incertidumbre. La excarcelación fue posible tras la aprobación de la Ley de Amnistía destinada a presos políticos, que permitió su salida de prisión y su inmediato traslado al país.
Los 448 días de Nahuel Gallo en Venezuela
El gendarme estuvo detenido en Venezuela desde 2024, en la primera parte de su cautiverio con paradero desconocido, hasta que sus familiares pudieron conocer que se encontraba en la prisión El Rodeo 1 de Caracas.
Gallo había sido apresado en el paso fronterizo con Colombia, cuando ingresaba a Venezuela para visitar a su esposa de esa nacionalidad y a su pequeño hijo, quienes se encontraban allí.
El vuelo en el que volvió al país partió desde el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar (Caracas) a las 5,51 (hora local, las 4,51 de Argentina) y Luego de realizar una escala técnica en Guayaquil, volvió a emprender viaje hacia Ezeiza donde arribó a las 4.45.
El “operativo retorno” de la AFA que conduce Chiqui Tapia
El retorno del gendarme argentino Nahuel Gallo -que hoy fue esperado por funcionarios del Gobierno Nacional adjudicándose el rescate- lejos de los canales diplomáticos tradicionales, mostró el peso institucional y logístico de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La liberación del cabo primero Gallo, quien había sido acusado de espionaje en diciembre de 2024 mientras visitaba a su familia, se concretó bajo el rótulo de una gestión deportiva y humanitaria.
Fue la propia AFA la encargada de emitir el primer comunicado oficial, con el título “El fútbol, un puente humanitario”, antes incluso que las carteras de Seguridad o Cancillería brindaran detalles del traslado.
La Asociación agradeció explícitamente a la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, y a la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) por facilitar el contacto. El organismo destacó que “los lazos construidos a través del fútbol pueden contribuir positivamente al bienestar de nuestras naciones”.
La foto de la liberación muestra a Gallo acompañado por figuras de peso en el entorno de Tapia: Luciano Nakis (prosecretario de AFA) y Fernando Isla Cáceres (jefe de Relaciones Institucionales), evidenciando que la cúpula de la calle Viamonte supervisó el operativo in situ.