La senadora de Juntos por el Cambio, Gladys González, protagonizó uno de los discursos más emotivos de la histórica sesión en el Senado por el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

La funcionaria, quien votó a favor en 2018 y nuevamente lo hizo esta madrugada, aseguró haber creído que perdió un embarazo por la decisión de acompañar el proyecto de legalización del aborto y ser un "castigo" de parte de Dios.

Por su postura había recibido críticas y amenazas de parte de fanáticos religiosos que, según relató en el recinto, “rezaban para que me vaya al infierno”. Tras la pérdida de su embarazo a tan solo días de la votación, pensó que Dios la había “castigado por haber votado a favor la legalización del aborto”.

Crecí con el precepto de que debía llegar virgen al matrimonio y de que el sexo era fundamental para procrear”, aseguró González, quien también contó que no recibió educación sexual en el colegio y que asistía frecuentemente a un centro del Opus Dei.

En referencia a su votación en 2018 contó que "nada ha cambiado" y reveló su experiencia personal con un crudo relato: "El 8 de agosto de 2018 estaba embarazada de nueve semanas de mi cuarto embarazo, tengo tres hijos y deseaba tener un cuarto hijo con todo mi corazón. Antes, durante y después de aquél debate, todos recibimos insultos y amenazas, recibí mensajes muy dolorosos de algunos de mis hermanos cristianos, diciendo que rezaban para que me vaya al infierno y que Dios me iba a castigar. El 10 de agosto de 2018, dos días después de aquella votación, perdí mi embarazo y por un instante pensé que Dios me había castigado por haber votado a favor de la legalización del aborto".

Luego añadió sobre la pérdida de su embarazo: "se debía a que tenía 45 años y mis óvulos eran demasiado débiles para volver a concebir, sino que entendí fundamentalmente que el Dios en el que creo, no es un Dios que castiga, es un Dios que ama, que es amor, compasión, esperanza" y continuó: "¿Ustedes realmente creen que es cristiano condenar a las mujeres que deciden interrumpir un embarazo? Yo no lo creo y no quiero hacerlo, no quiero criminalizar a las mujeres que siempre, siempre, están desesperadas, llenas de dudas y de tristeza cada vez que hay una mujer que decide interrumpir un embarazo" .

Por último, cerró con un llamado a la autocrítica a la Iglesia: "Hoy quiero preguntarle a mi Iglesia, ¿No será hora que hagamos una autocrítica? de que nos preguntemos ¿Por qué tardamos tanto en entender la necesidad y la importancia de la educación sexual? ¿No será hora de preguntarnos por qué nuestras mujeres católicas abortan? ¿Mirarnos hacia adentro y preguntarnos qué estamos haciendo mal que el mundo se aleja cada vez más de nuestra fe y elije otras espiritualidades? ¿Por qué queremos imponer por ley algo que no pudimos hacer por nuestras propias enseñanzas religiosas? ¿Por qué queremos imponer castigo y criminalizar con la vara de nuestra religión, cuando no pudimos hacerlo con nuestra fe y nuestra oración para nuestros propios fieles?. De ninguna manera podemos querer imponer nuestra moralidad católica a todo el pueblo argentino y mucho menos podemos querer hacerlo cuando hemos fallado con nuestro propio precepto"