La parálisis de la planta de Pilar de la Granja Tres Arroyos, es la respuesta directa a una propuesta patronal que los operarios calificaron como inaceptable. La oferta de la empresa consistió en “pagar el aguinaldo en cuatro cuotas y la primera quincena de enero en cinco, terminando de saldar esa deuda recién el viernes 6 de febrero”. El cronograma de la firma no terminaba allí: la segunda quincena de enero se abonaría recién el 13 de febrero, con la intención de “seguir reprogramando los pagos, todos vencidos, hasta mayo”.
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Este escenario de asfixia financiera no es nuevo. El deterioro se arrastra desde fines de 2024, cuando la empresa comenzó a fraccionar salarios bajo un esquema de procedimiento preventivo de crisis.
Durante 2025, la compañía cerró su planta de Béccar y una de sus unidades en Concepción del Uruguay, trasladando a cientos de operarios. Sin embargo, este ahorro operativo no logró recomponer el flujo de caja, dejando en el camino a cerca de 400 trabajadores mediante despidos y retiros voluntarios pactados por apenas el “30% o 40% del valor” de lo correspondiente.
Relatos de la supervivencia: El trabajador que debe usar la moto para comer
Detrás de las planillas de Excel y los concursos preventivos, la realidad humana es devastadora. Roberto, uno de los operarios en huelga, relató la humillación de recibir pagos parciales insignificantes: “Ayer cobramos una parte del aguinaldo, pero nada, $100 mil de casi un palo y medio que nos deben”. La situación ha obligado a los empleados a volcarse a la informalidad para cubrir necesidades básicas: “Yo estoy saliendo a trabajar con la moto, porque no me alcanza. Estoy pagando las cuentas con lo que hago afuera, si teniendo un laburo en blanco no puedo pagar las cosas. Es una situación terrible”.
La indignación crece al observar que el ritmo de trabajo no ha mermado pese a los recortes. Los operarios denuncian que se les impuso una reducción salarial del 9% bajo la promesa de estabilidad laboral, la cual no se cumplió. “Por lo que nosotros vemos, la producción no cambió. Las velocidades son las mismas, las cantidades son las mismas, somos menos personal pero seguimos trabajando igual. No vemos nosotros crisis”, sentenciaron desde la línea de piquete.
Paradoja productiva: Capacidad plena sin liquidez
El conflicto en Granja Tres Arroyos expone una paradoja del sector agroindustrial actual: las plantas procesan volúmenes masivos de mercadería, pero el dinero no llega a los bolsillos de los trabajadores. La planta de La China procesa 190.000 pollos diarios, mientras que la de Capitán Sarmiento alcanza los 250.000 por día. Para los empleados, esto demuestra que el problema no es de mercado, sino de manejo financiero de los responsables: “Se siente como una burla de parte del que tiene que hacer las cuentas, porque nosotros solo somos obreros. Nosotros hacemos lo que tenemos que hacer y esperamos cobrar y el que hace las cuentas se está burlando”.