La oferta de servicios de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufrió una fuerte contracción del 30% respecto a su nivel operativo habitual. Según el Reporte de Tarifas y Subsidios N.º 37 del IIEP (UBA-Conicet), la reducción fue más drástica en las líneas provinciales y las interjurisdiccionales nacionales, donde el recorte alcanzó el 40%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires la baja fue de apenas el 5%.
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El informe vincula esta merma directamente al incremento en el precio del gasoil —potenciado por la inestabilidad internacional derivada de la guerra en Irán— y a una flota que ya venía debilitada: en marzo de 2026, el sistema operaba con 2.359 unidades menos que en 2019.
El desfasaje de los subsidios y la tarifa técnica
El estudio advierte que el sistema enfrenta un cuello de botella fiscal. Las compensaciones actuales se calcularon con un gasoil a $1.744 por litro, pero el valor de mercado ya supera los $2.100. Para cubrir esta brecha sin afectar el servicio, el Estado debería inyectar $17.500 millones mensuales adicionales.
En caso de que el Gobierno decidiera no ampliar los subsidios y trasladar este costo íntegramente al usuario, el boleto debería subir un 16% adicional sobre los aumentos ya programados.
Comparativa de tarifas actuales (mínimas):
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Colectivos CABA: $715
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Colectivos Gran Buenos Aires: $871
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Trenes AMBA: $280
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Subte: $1.414
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Promedio Interior del País: $1.526
AMBA vs. Interior: La brecha persiste
A pesar de los fuertes aumentos en el área metropolitana, que acumulan alzas de hasta el 1.668% desde 2023, la brecha con el interior sigue siendo significativa. Mientras que las tarifas en el AMBA están en niveles reales similares a los de 2019, en el resto del país los boletos son un 45% más caros en términos reales, tras la eliminación del Fondo de Compensación al Transporte del Interior.
El reporte concluye que, pese a los tarifazos, las compensaciones reales al transporte en el AMBA cayeron un 34% desde 2023, lo que explica la degradación del servicio y la menor frecuencia de unidades en las calles.
El deterioro del servicio no solo se explica por el costo operativo del combustible, sino por la parálisis en la renovación de las unidades. Con una flota que presenta un faltante de más de 2.300 coches respecto a los niveles de 2019, la edad promedio de los colectivos en el AMBA ha comenzado a superar los límites establecidos por la normativa vigente. Esta descapitalización del sector empresarial, derivada de la caída del 34% en términos reales de las compensaciones estatales, se traduce en una mayor frecuencia de desperfectos mecánicos y una reducción forzada de los recorridos nocturnos, afectando principalmente a los usuarios de las zonas periféricas del Gran Buenos Aires.