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La Justicia brasileña liberó a la abogada argentina acusada de gestos racistas

Tras varios días detenida en Río de Janeiro, la joven obtuvo la excarcelación luego de que se revocara la prisión preventiva dictada en su contra.

Viernes, 06 de febrero de 2026 a las 17 52

Por Ezequiel Bucetto

Viernes, 06 de febrero de 2026 a las 17:52

La Justicia de Brasil ordenó en las últimas horas la liberación de la abogada argentina Agostina Páez, de 29 años, quien se encontraba detenida en la ciudad de Río de Janeiro acusada de realizar gestos racistas en la vía pública.

La decisión judicial dejó sin efecto la prisión preventiva que había sido dictada en primera instancia, aunque el proceso penal continuará en curso.

La joven había sido arrestada días atrás en el barrio de Ipanema, una de las zonas más exclusivas de la ciudad, luego de ser denunciada por trabajadores y transeúntes que aseguraron haber sido víctimas de gestos discriminatorios.

Según consta en la causa, Páez habría imitado a un mono en dirección a ciudadanos brasileños, una conducta que en ese país está contemplada como delito bajo la figura de “injuria racial”.

Excarcelaron a la abogada argentina acusada de racismo en Río

Un tribunal de primera instancia había resuelto dictar la prisión preventiva de la abogada argentina, al considerar que existía riesgo de fuga debido a su condición de extranjera y a que se encontraba en el país como turista.

La medida generó un fuerte impacto tanto en el ámbito judicial como en la comunidad argentina residente en Brasil.

Pero, finalmente, la defensa de Páez presentó un habeas corpus que pudo prosperó y permitió revertir la detención de la argentina.

El abogado Sebastián Robles, representante legal de la joven, confirmó que la Justicia brasileña ordenó su inmediata liberación tras evaluar que la prisión preventiva resultaba desproporcionada para el delito imputado.

De acuerdo a lo planteado por el equipo defensor, existían alternativas menos gravosas para garantizar que la acusada permanezca a disposición del tribunal sin necesidad de permanecer detenida.

El argumento fue aceptado por los jueces, que avanzaron con una revisión de la medida inicial y priorizaron el respeto a las garantías constitucionales.

Este jueves, la Justicia de Río de Janeiro ordenó la prisión preventiva para Agostina Páez, la abogada argentina acusada de haber realizado gestos racistas a un empleado de un bar en Ipanema el 14 de enero. La medida representa un giro drástico en la situación procesal de la letrada de 29 años, quien hasta el momento se encontraba bajo libertad controlada.

Tras el anuncio, Páez publicó un video en su cuenta de TikTok expresando su desesperación: “Se están vulnerando todos mis derechos. Estoy desesperada y muerta de miedo. Hago este video para que se haga eco de la situación que estoy pasando”. En su descargo, la abogada cuestionó la necesidad del encarcelamiento preventivo alegando su cooperación: “En estos momentos recibí la notificación que hay una orden de prisión preventiva para mí por peligro de fuga, siendo que tengo una tobillera electrónica puesta y que estoy a disposición de la Justicia desde el día uno”.

Los fundamentos del Juzgado: Intimidación y riesgo de fuga

El Juzgado Penal N°37 hizo lugar al pedido de la fiscalía tras evaluar que el comportamiento de la imputada podría interferir con la recolección de pruebas. Según la resolución oficial, “la imputada en libertad, en el presente momento, generaría un grave perjuicio a la instrucción criminal, ya que podría intimidar a los testigos de los hechos y, especialmente a las víctimas, para que no presten sus respectivos testimonios ante la justicia de manera imparcial”.

Además de la posible intimidación, el documento judicial señala que la acusada podría abandonar Brasil, lo cual “acarrearía consecuencias sumamente perjudiciales para el establecimiento de la verdad real”. Esta sospecha se basa, en parte, en la naturaleza de los hechos denunciados, los cuales han sido corroborados por el sistema de cámaras de seguridad del establecimiento y los testimonios de empleados y transeúntes.

Crónica de una noche de "injuria racial"

El episodio que derivó en su detención ocurrió el 14 de enero. Según la denuncia, tras un conflicto por la cuenta, Páez se refirió a los mozos con expresiones ofensivas, simulando un mono. Si bien ella argumentó que su reacción fue una respuesta a agresiones previas del personal —quienes presuntamente se reían de ella y sus amigas mientras “se agarraban los genitales”—, la investigación de la Policía Civil, cerrada el 23 de enero, concluyó que las pruebas eran contundentes en su contra.

Los fiscales destacaron la actitud de una de las acompañantes de la abogada, quien habría intentado detenerla. Sin embargo, la denuncia detalla que Páez continuó con las ofensas incluso fuera del local. A pesar de que los mozos le advirtieron en la calle que su conducta constituía un delito en Brasil, la abogada se habría dirigido nuevamente a la cajera del bar para decirle “mono” y repetir los gestos.

Para el Ministerio Público, las acciones de Páez “extrapolaron cualquier contexto de discusión o malentendido, golpeando directamente a la víctima con delitos de manera peyorativa y discriminatoria”. Bajo la actual legislación brasileña, la injuria racial es equiparable al racismo, lo que implica que es un delito inalienable y no prescribe, con penas que pueden alcanzar varios años de prisión efectiva.

 

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