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Rubén Bassi propone una “revolución silenciosa” con un millón de nodos familiares ultratecnológicos agroindustriales para pasar “de la escasez a la abundancia”

El extrabajador gasífero y dirigente gremial peronista impulsa un modelo de “Comunidades Tecnológicas Inteligentes” basado en producción familiar, inteligencia artificial, soberanía energética y bioeconomía. Su propuesta combina tecnología de avanzada, escala humana y arraigo territorial.

Sabado, 09 de mayo de 2026 a las 17 48

Por Redacción

Sabado, 09 de mayo de 2026 a las 17:48

Mientras gran parte del debate global sobre inteligencia artificial y automatización gira alrededor de grandes corporaciones, plataformas digitales y megaproyectos empresariales, el pensador y exdirigente gremial Rubén Bassi imagina otro camino posible para la Argentina: una red de un millón de nodos familiares ultratecnológicos distribuidos en todo el territorio nacional.

La iniciativa, denominada “Comunidades Tecnológicas Inteligentes”, plantea el desarrollo de unidades productivas familiares de entre media hectárea y dos hectáreas capaces de alcanzar soberanía alimentaria y energética mediante la integración de tecnología avanzada, producción intensiva y autonomía local.

Bassi, de formación agrotécnica en Victorica, La Pampa, fue trabajador de la industria del gas y construyó una larga trayectoria vinculada al sindicalismo de raíz peronista. Pero su recorrido excede el ámbito gremial: también es escritor, cantante y uno de los reflexionistas más prolíficos de la red social X, donde acumula más de 70 mil pensamientos publicados desde su cuenta @RubenBassiXXI.

Autor del libro Relatos Alterados y del disco Melodías Alteradas, el mendocino radicado en Pareditas fusiona pensamiento humanista, experiencia técnica y sensibilidad artística en una propuesta que busca anticiparse al impacto de la inteligencia artificial sobre el trabajo y la organización social.

La familia en el centro del modelo

El aspecto más disruptivo de la propuesta de Bassi es que coloca al núcleo familiar y al minifundio productivo en el centro del desarrollo tecnológico, en contraposición a los modelos concentrados que predominan en América Latina.

Según plantea, cada nodo podría integrar energía solar autónoma, hidroponía, acuaponía, producción animal superintensiva automatizada, inteligencia artificial multimodal, bioeconomía circular e impresión 3D para fabricar herramientas y repuestos localmente.

A eso se sumaría, en una segunda etapa, la incorporación progresiva de robótica avanzada.

Para Bassi, el objetivo no es reemplazar al ser humano, sino liberarlo del esfuerzo físico repetitivo y permitir que las familias dispongan de más tiempo para crear, educar, investigar y proyectar futuro.

“La tecnología no debe destruir humanidad, sino potenciarla”, sintetiza el exdirigente gremial, quien define su pensamiento actual como un “social liberal humanista”.

“Llegaron nuevos paradigmas”

Bassi sostiene que las transformaciones tecnológicas están modificando profundamente las categorías políticas y sociales tradicionales.

“Todas las revoluciones sociales y políticas trascendentes quedaron en el pasado. Se van diluyendo conforme avanza el humano tecnológico con sentido de responsabilidad social como factor integrador. Llegaron nuevos paradigmas”, afirma.

En ese marco, considera que la justicia social ya no puede pensarse solamente como una consigna ideológica clásica, sino como una conciencia solidaria capaz de armonizar libertad emprendedora, innovación y convivencia colectiva.

“La IA da respuestas a preguntas y ayuda a formularlas y reformularlas. Claro está que el conocimiento y la imaginación humana las activa. Eso es lo que debemos cultivar fuertemente, especialmente en los niños”, sostiene.

Soberanía tecnológica y arraigo

La visión de Bassi aparece también como una respuesta al problema del despoblamiento rural y la concentración económica.

Frente a modelos productivos dominados por grandes extensiones y capitales concentrados, propone democratizar el acceso a la tecnología para que pequeñas unidades familiares puedan alcanzar altos niveles de productividad sin perder autonomía ni arraigo territorial.

“Más calidad de vida y menos consumismo. Más conocimiento profundo y menos vanidad. Más libertad emprendedora y menos dependencia”, resume.

Desde Pareditas, Mendoza, y con una mirada atravesada por su experiencia sindical, artística y humanista, Rubén Bassi plantea una idea que mezcla inteligencia artificial, producción descentralizada y organización comunitaria.

Su apuesta busca convertir a la revolución tecnológica en una herramienta de inclusión y no de expulsión: una nueva economía de abundancia con escala familiar, soberanía distribuida y rostro humano.

 

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