La Policía desmanteló una organización que ofrecía servicios sexuales, estupefacientes y viajes de lujo a deportistas de élite y pilotos de Fórmula 1 bajo la fachada de una agencia de eventos. Aunque el consumo no constituye un delito penal en ese país, la investigación patrimonial permitió el secuestro de 1,2 millones de euros provenientes de beneficios ilícitos.