El Sindicato de Trabajadores Viales y Afines de la República Argentina (STVyARA) declaró el “estado de alerta máxima” ante los cambios que lleva adelante el gobierno de Javier Milei en la Dirección Nacional de Vialidad (DNV).
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Según el gremio, los informes oficiales muestran que el Ejecutivo busca reconvertir el organismo, limitando su rol en la ejecución directa de obras y concentrándose solo en planificación y control. Para los sindicalistas, esto representa un vaciamiento del Estado.
Graciela Aleñá, titular del sindicato, vinculó la medida con un proceso deliberado y silencioso que avanza en las sombras.
Anunció movilizaciones en Rosario y Buenos Aires y advirtió que la reforma laboral en el Senado podría agravar la situación. “Es un proceso de vaciamiento del Estado, que tiene como caso testigo a la Dirección Nacional de Vialidad”, sostuvo.
Gremios advierten sobre recorte de funciones en la Dirección Nacional de Vialidad
El conflicto se centra en que, según el sindicato, la nueva estructura haría que la DNV deje de ejecutar obras y tareas operativas sobre la red vial nacional, cediendo estas funciones a concesiones privadas.
Esto, alertan, podría afectar la infraestructura y el mantenimiento de rutas en todo el país.
Los documentos oficiales citados por los gremios indican que la readecuación busca “optimizar el funcionamiento” del organismo, pero los sindicalistas sostienen que se trata de un pretexto para reducir personal y limitar las competencias de la DNV.
Actualmente, la Dirección cuenta con 4.927 agentes y un presupuesto de casi $660 mil millones para 2026.
Un segundo informe, firmado por el secretario de Transformación del Estado, Maximiliano Fariña, indica que la estructura actual está “altamente sobredimensionada” y con demasiados cargos jerárquicos.
Para los gremios, estas recomendaciones son el primer paso para vaciar la institución y transferir tareas clave a empresas privadas.