La Unión Industrial Argentina (UIA) salió este martes al cruce del Gobierno por la falta de garantías en el abastecimiento de Gas Natural Licuado (GNL) de cara al invierno.
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La entidad fabril advirtió que, sin previsibilidad energética, los procesos productivos corren riesgo de interrupciones.
Durante una reunión de su mesa ejecutiva, los industriales plantearon su malestar ante la Secretaría de Energía: no hay respuestas claras sobre cómo se cubrirán los picos de demanda entre junio y agosto.
Tampoco hay definiciones sobre los costos extras que deberá pagar el sector fabril en un mercado internacional disparado por guerras y tensiones geopolíticas.
UIA en alerta: el oficialismo no garantiza el abastecimiento de GNL para las fábricas
Fuentes industriales señalaron que, pese a los reclamos reiterados, el oficialismo no ofreció ninguna solución concreta. La UIA ya presentó una propuesta para atenuar el sobrecosto del GNL en los meses críticos, pero desde Energía solo hubo silencio o respuestas evasivas.
"No podemos planificar la producción si no sabemos si vamos a tener gas en julio. Y mucho menos si no sabemos cuánto nos va a salir", confió un directivo fabril bajo reserva.
El contexto internacional no ayuda: el precio del GNL sigue volátil por la demanda asiática y los conflictos en Medio Oriente, pero el Gobierno no activó mecanismos de subsidios focalizados ni precios diferenciales para grandes consumidores. La industria, una vez más, queda sola.
La actividad industrial no levanta
El mal humor empresario se suma a un panorama fabril que sigue en rojo. Según el Centro de Estudios de la UIA, marzo mostró una mejora mensual del 5%, pero el primer trimestre cerró con una caída interanual del 2,7%. O sea: la industria está mejor que en febrero, pero peor que el año pasado.
Sectores enteros como el textil, la maquinaria agrícola, los materiales de construcción y los bienes de consumo durable siguen en caída libre.
La demanda interna no repunta y la competencia importada les come mercado. La falta de previsión energética es una mala noticia más para un sector que ya venía golpeado.
El único dato positivo que mencionó la UIA fue la baja de las tasas de interés para empresas. Pero el alivio financiero llega tarde: la morosidad en los pagos comerciales y bancarios aumentó en los últimos meses. Las PyMEs no logran sostener el flujo de caja.