La ciudad de Venado Tuerto avanza en el fortalecimiento de su sistema de respuesta ante emergencias cardiovasculares con la incorporación de cinco nuevos desfibriladores externos automáticos (DEA), que ya comenzaron a ser instalados en distintos puntos estratégicos.
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La medida se enmarca en una política sostenida que busca consolidar a la ciudad como cardioprotegida, combinando la ampliación del equipamiento con instancias de capacitación en reanimación cardiopulmonar (RCP) para personal y comunidad.
Con esta incorporación, Venado Tuerto contará con 10 equipos en total, ya que cinco desfibriladores se encuentran actualmente operativos en lugares como la Terminal de Ómnibus, Hacienda, Tránsito, la Planta de Reciclado y el CIC, mientras que los nuevos dispositivos serán distribuidos en sectores de alta circulación como Maestranza, el Palacio Municipal y otros espacios públicos.
La adquisición de los equipos responde a una doble estrategia: por un lado, la decisión del gobierno local de impulsar desde hace varios años políticas de prevención en salud; y por otro, la utilización de fondos provenientes de un acuerdo de reparación económica homologado por la Justicia Federal, que permitió destinar recursos específicos a la compra de estos dispositivos.
Los desfibriladores externos automáticos son equipos portátiles que analizan el ritmo cardíaco y aplican una descarga eléctrica controlada en casos de arritmias graves, siendo fundamentales en situaciones de paro cardíaco. Según datos médicos, cada minuto sin intervención reduce entre 7% y 10% las posibilidades de supervivencia, lo que refuerza la importancia de su disponibilidad en espacios públicos.
Desde el área de Desarrollo Humano destacaron que la expansión del sistema permitirá acelerar la respuesta ante emergencias y mejorar las condiciones de atención en toda la ciudad, en línea con estándares que ya aplican otras localidades del país.
El proceso de implementación de este programa comenzó en 2021, con iniciativas orientadas a promover la capacitación en RCP y la instalación de desfibriladores en ámbitos de acceso masivo, en concordancia con la normativa nacional vigente sobre prevención de muerte súbita.
De este modo, Venado Tuerto profundiza una política de salud pública basada en la prevención, la capacitación y la accesibilidad, con el objetivo de reducir riesgos y mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones críticas.