En los últimos dos años, la actividad económica dejó números que reflejan un fuerte retroceso en el entramado productivo.
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De acuerdo a un informe reciente del Instituto Argentina Grande (UAG), en ese período cerraron 24.180 empresas en todo el país y se perdieron 206.300 puestos de trabajo registrados en el sector privado.
La caída fue generalizada. En 23 de las 24 jurisdicciones se redujo la cantidad de empresas, lo que marca un impacto extendido a lo largo del país.
En términos absolutos, después del total nacional, las provincias más afectadas fueron Córdoba, con 4.090 empresas menos, y Santa Fe, con 2.542 cierres.
Si se mira el impacto en términos relativos, aparecen otras provincias con caídas más profundas. La Rioja lidera con una baja del 18,3%, seguida por Chaco con 12,9% y Catamarca con 11,2%.
Empresas y empleos en caída: los números que preocupan en todo el país
En ese escenario, la Provincia de Buenos Aires es la que concentra el mayor golpe en números absolutos. Allí se registraron 6.174 empresas menos en el período analizado.
La tendencia se repite cuando se observa el empleo. En total, se perdieron 206.300 puestos de trabajo privados registrados en 22 de las 24 jurisdicciones.
Nuevamente, Buenos Aires encabeza la lista, con 70.707 empleos menos. Detrás aparecen la Ciudad de Buenos Aires, con una caída de 39.160 puestos, y Córdoba, con 15.660.
En términos relativos, las provincias más afectadas por la pérdida de empleo fueron Santa Cruz, con una baja del 15,3%, La Rioja con 12,2% y Catamarca con 11,5%.
El impacto también se refleja en los sectores. La caída alcanzó a 21 de las 25 actividades relevadas, incluyendo áreas que en teoría mostraban crecimiento.
Los rubros más golpeados fueron la construcción, con 59.266 empleos menos, el sector textil con 22.441, los servicios a empresas con 20.084 y la metalmecánica con 18.452.
Al mismo tiempo, algunos sectores lograron crecer, como el agro, las actividades informáticas y la educación, aunque con números más acotados.
El informe advierte que este proceso no implica una transformación del empleo, sino que convive con un aumento del trabajo informal y un incremento de la desocupación.